martes, 20 de octubre de 2015

ESCORTS: CUANDO LA PROSTITUCIÓN ES GLAMUROSA

La prostitución existe porque existe una necesidad expresada por la ingente cantidad de personas, generalmente hombres, que en algún momento de su vida, y en la mayoría de ocasiones con reiteración, deciden pagar por tener relaciones sexuales que de otra forma consideran que no pueden tener, o para facilitarse la vida y evitar las molestias del cortejo –es una frase típica de los clientes de las prostitutas que “pagar por ellas resulta más barato que gastarse el dinero en citas”-, si bien a muchos de ellos les atrae precisamente el hecho de cambiar dinero por sexo y es en ello que encuentran el morbo.

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Pero desde el punto de vista social la prostitución tiene, como profesión, la peor imagen de todas. Es cierto que lo que más abunda es la prostitución de calle, en la que lo más habitual es que las que la ejercen lo hagan por muy poco dinero y controladas por redes de proxenetismo. Están en las peores condiciones laborales, expuestas a posibles peligros y a las detenciones policiales.

Pero no es este el único tipo de prostitución: también están las escorts (como las scorts barcelona), las también llamadas chicas de compañía o call girls. Estas mujeres suelen tener un nivel de estudios más alto, están acostumbradas a moverse en círculos de más prestigio y, sobre todo, trabajan en ello porque quieren, sea como complemento a otras tareas o como dedicación única.

Trabajen a través de agencias o por libre, los clientes contactan con ellas por teléfono y se acuerda el lugar donde se hará realidad el encuentro, además de los servicios que incluirá la sesión y el precio según lo que el cliente solicite. En el caso de las páginas web de escorrts barcelona, muy en boga, se pueden conocer detalles de la chica antes de solicitar sus servicios, y puede producirse una entrevista previa según la orientación del servicio.



Esta forma de trabajar es mucho más segura para ambas partes: ellos no se llevan sorpresas desagradables –falta de higiene, incomodidad, servicios rápidos para simplemente cumplir, etc.- y ellas saben que su cliente es una persona que ha pagado mucho dinero y las tratará de otra forma.

Hablando de dinero, en muchas ocasiones estas chicas son literalmente chicas de compañía, puesto que acuden a eventos a los que el cliente está invitado y simulan ser su pareja, pero puede que el sexo no esté incluido en el acuerdo. El cliente, en este caso, busca lucir a su acompañante y para ello es preciso que la chica sepa desenvolverse en cualquier ambiente, requisito que una prostituta de la calle seguramente no podría cumplir. Incluso cuando el entorno del cliente sabe o sospecha que la acompañante es una escort, no se produce el mismo rechazo que si lo viera acompañado de una “mujer de la calle”, y en según qué círculos el propio hecho de contratar a una escort puede hasta dar cierto prestigio al cliente.

Las escrts barcelona, pues, además de prestar servicios sexuales, que en según qué acuerdos pueden incluso no llevarse a cabo, deben cuidar su apariencia, su forma de comportarse y hablar, y lucir una cierta cultura porque los eventos a los que se suelen llevar escorts son de esferas de la sociedad más bien altas.


Si los servicios de la escort así como los de masajes eróticos barcelona satisfacen al cliente no es raro que se establezca una relación profesional duradera, de forma que por lo menos en apariencia se trata de dos amantes que aparecen en público juntos y pueden llegar a confundir al observador. No deja de ser prostitución, incluya sexo o no (normalmente lo incluye), pero no cabe duda de que es una prostitución glamurosa.